Martes, 06 Noviembre 2018 09:31

Recalculando a fondo (editorial)

Nuestro país presidirá a fines de noviembre el G20, una de las cumbres de mayor relieve mundial . El grupo de potencias y países líderes globales, examinarán “in situ” cómo está la Argentina, n medio de una crisis cambiaria y la recesión económica que obligó a recalcular las metas de nuestra economía.POR JORGE AUGUSTO AVILA
Mientras durante una semana más, una gran parte de la población continuará atenta a los sucesos futbolísticos referidos a la final de la Copa Libertadores, existe inquietudes "in crescendo" a nivel local, regional e internacional. No todo es Boca o River, más allá del lugar preeminte que ocupa en las especulaciones, no sólo deportivas, sino políticas, sociales y económicas, los enjuagues que rodean el desenlace copero. Lo cierto es que luego de esa gesta futbolera, el país afronta una de las cumbres más importantes a nivel global, la reunión del G 20. Es decir, el grupo de potencias y países líderes a nivel global que en esta ocasión, examinarán la situación del país exhaustivamente. Luego de un período inicial dinámico, fue la situación cambiaria y la recesión económica, la que obligó a recalcular las metas del país en función de un nuevo contexto. En vísperas del año electoral, cabe decir que se instaló un panorama ambivalente. Al creciente escarnio de los casos de corrupción del anterior gobierno kirchnerista, que sumió en una profunda crisis a todo el peronismo y fuerzas alternativas (todos pactaron con los k durante su mandato), el gradualismo, la impericia comunicacional y la inexperiencia de la coalición Cambiemos sumo ingredientes de incertidumbre que se potenciaron con la recesión y la ineficacia antiinflacionaria. ¿ Que hacer ?, se pregunta el ciudadano. Y aquí corresponde realizar una evaluación ante el exámen de las urnas. La mayoría ya ha resuelto decir no a la corrupción sistémica, que implica el regreso kirchnerista o peronista en todas sus variantes. Esto explica que la execrable "arquitecta egipcia" Cristina, la jefa de la banda de valijeros, con y sin cargo, conserve un intención de voto de sólo 25%, y es la que mejor se perfila como eventual candidata. El llamado "peronismo racional" no ofrece más que variantes del mismo nivel, como Felipe Solá, Sergio Massa, Miguel Pichetto y algun cruzado papal como Juan Grabois, muy expuesto ultimamente. Este horizonte, al igual que el de las fuerzas "progresistas" ofrece sólo más disloque y callejones sin salida. Por su parte el oficialismo encabezado por Macri-Vidal, ha renovado las expectativas a partir de la aprobación del Presupuesto y la llegada de fondos frescos para sanear la economía. Pero especialmente, desde la restauración del equilibrio cambiario y fiscal. ¿ Alcanza para remontar las expectativas ?. Aún no, es necesario transitar meses claves y no volver a cometer errores de cálculo para diseñar un nuevo período, que debería tener como ejes la recuperación educativa, la eficiencia judicial y nuevas estrategias de seguridad. Hasta entonces, hablar de Macri 2019 es, cuanto menos, apresurado. Aunque, a favor de Cambiemos, juega su solidez como frente sin fragmentaciones, la experiencia política de gobernar en minoría parlamentaria, y aventar los delirios tremendistas sobre el destino nacional. Aquí si, hay racionalidad y proyecto. Pero, claro, los condiciones son exigentes y hay un cierto devenir social hacia la intolerancia. A diferencia de Brasil, sin ser una potencia regional, nuestro país es un aliado indispensable en materia de producción de materia prima. Debe seguir construyendo su perfil de socio confiable para evitar la aparición de un "fenómeno" como Jair Bolsonaro, producto del castigo a la casta del PT y compañía. El efecto se verá en la próxima cumbre, de la cual depende en gran medida nuestro futuro. Y allí no habrá "VAR" ni definiciones por penal. Después de un invierno excesivamente crudo, quizá haya llegado el momento de comenzar a relajarnos. Este tránsito por el ajuste externo tiene implicancias internas. A diferencia de otros países de la región donde el traslado a precios de una devaluación es  menor, los ajustes de cuenta corrientes por corrección cambiaria en Argentina son significativamente recesivos internamente, al acelerar la inflación y provocar una caída del poder de compra de los ingresos. Es decir que este ajuste, es  “doloroso” en términos de ingresos reales, actividad económica y empleo. Pero necesario. El desafío para los siguientes meses será cómo lograr balancear las demandas sociales, que pugnarán por recuperar el nivel de ingresos en dólares y en pesos contantes perdido, sin generar nuevas presiones sobre el sector externo como la que desembocó en la crisis cambiaria de los últimos meses. Una buena dinámica exportadora ayudaría a relajar este conflicto. (www.caraycecaonline.com.ar)Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. )