Miércoles, 16 Mayo 2018 01:01

Impactó en Cannes un film de Wim Wenders sobre el Papa Argentino

Francisco hablando de tu a tu a la cámara, mirando directamente a los ojos. Afrontando temas polémicos, como la homosexualidad o la pederastia dentro de la Iglesia. Wim Wenders, que creeen los ángeles desde que rodó El cielo sobre Berlín (1987), se acerca con su cámara genuflexionada, llena de respeto y amor, repleta de interés también, a la figura del Papa en el documental Pope Francis. A man of his word. O sea, “Papa Francisco. Un hombre de su tiempo”.

Para Wenders el Papa es una especie de trasunto de San Francisco, su referente ineludible, que se muestra frente a la cámara en sus múltiples viajes, consolando a los enfermos y a los desheredados,
hablando de paz y de amor. Pero también de comprensión y de perdón con los poderosos de la tierra.

Francisco habla con elocuencia de lo humano, en este caso, más que de que lo devino. Del sufrimiento, que sólo se entiende, dice, en el marco de la libertad que Dios ha dado al hombre. Y reivindica el humor, remedio infalible incluso para entender a Dios, dice.

Aparte de una breve filmación del jesuita que fue el argentino Jorge Mario Bergoglio en los años noventa, Wenders se olvida del hombre que hay detrás de la mitra papal, y por lo tanto de la vida anterior de Francisco a su elección como Santo Padre. Argentina, y la historia de Bergoglio en ella, dicen que compleja, queda olvidada.

Porque Papa Francisco. Un hombre de su tiempo, de Wenders, no es una inquisición. No es una investigación. No es tampoco una denuncia. Es una hagiografía, en el mejor sentido de la palabra. Una oportunidad para escuchar al Santo Padre, que habla mayormente en castellano. También en italiano. Un hombre que transmite bondad y inteligencia. ¿Muros? “Para nada: tender puentes”, dice Francisco. ¿Homosexualidad? “¿Quien soy yo para juzgar?”. Cambio climático: “el gran desastre de la humanidad”. Pederastia en la Iglesia: “Tolerancia cero”.

”Siento que el protagonista no haya podido venir”, dijo en tono jocoso el mismo Wenders, antes de arrancar la proyección de este documental que, más que documental, es un púlpito privilegiado. “Jesús -dice Fracisco- no está en una Iglesia que cifra su esperanza en la riqueza, la tentación de los cristianos”.

Y la elocuencia De Francisco se impone a cualquier prevención que uno pueda tener de entrada y, gracias a Wenders, te hace escuchar. No permite la réplica, no acepta la crítica, no abre la polémica. Su objetivo es otro, y es un objetivo conseguido. “Papa Francisco. Un hombre de su tiempo”, resulta un filme estimulante y virtuoso.

Un documental edificante, en el mejor sentido del termino. La vanguardia digital. Foto: EFE.